top of page

La Estafa de la Migración Paraguaya

  • Foto do escritor: Mariane Ribeiro
    Mariane Ribeiro
  • 17 de jun. de 2024
  • 2 min de leitura

El Plan


Después de una increíble experiencia en Ushuaia, donde disfrutamos de paisajes espectaculares y actividades emocionantes, decidimos pasar unos días en Asunción, la capital de Paraguay. Nuestro plan era sencillo: tomar un vuelo desde Buenos Aires hasta Puerto Iguazú, cruzar la frontera a Brasil en taxi y, desde allí, tomar un autobús hasta Asunción. Al llegar a Foz do Iguaçu, pasamos algunas horas en la terminal de autobuses internacionales, emocionadas por lo que nos esperaba en nuestro próximo destino.


El trayecto en autobús era de aproximadamente seis horas y requería pasar por dos aduanas: una brasileña, donde no necesitaríamos bajar del autobús, y otra paraguaya, donde tendríamos que mostrar nuestros documentos y el comprobante de vacunación contra la fiebre amarilla. Estábamos preparados, o al menos eso pensábamos.


La Estafa


Al llegar a la aduana paraguaya, bajamos del autobús para mostrar nuestros documentos. Ivanna pasó sin problemas, pero yo, desafortunadamente, había olvidado mi comprobante de vacunación contra la fiebre amarilla en São Paulo. En ese momento, los policías y empleados de la aduana comenzaron a presionarme, diciendo que podía entrar al país, pero que tendría que pagar una multa de 400 reales al regresar. Nos llenamos de angustia.


Intenté solucionar la situación llamando a mi madre, con la esperanza de que pudiera encontrar el comprobante en su casa y enviarme una foto. Sin embargo, el tiempo pasaba y los funcionarios continuaban presionándome mientras el autobús estaba a punto de partir. Fue una situación realmente estresante, con todos los ojos puestos en nosotros y sintiéndonos cada vez más atrapadas.


Después de unos 10 minutos de tensión, un policía se acercó nuevamente y nos ofreció una “solución”: la multa era de 400 reales, pero si pagábamos 100 reales en efectivo en ese momento, podríamos quedarnos en el país por 5 días. El problema era que no llevábamos efectivo, solo tarjetas de crédito. Fue entonces cuando tuve una idea desesperada: pedí ayuda a un pasajero del autobús, ofreciéndole hacerle una transferencia a cambio del dinero en efectivo. Afortunadamente, alguien accedió a ayudarnos y pudimos pagar la “multa”.


Seguimos nuestro viaje y, a pesar del mal rato, disfrutamos de unos días maravillosos en Asunción. Visitamos lugares históricos, probamos la comida local y conocimos gente. Sin embargo, esa experiencia en la frontera quedó grabada en nuestra memoria como un recordatorio de lo inesperado que pueden ser los viajes.


Un mes después, recibimos un correo electrónico de un programa contra la corrupción del país, descubrimos que ninguna de las dos multas existía realmente y que todo formaba parte de un esquema de corrupción en la aduana paraguaya. Aunque nos sentimos frustrados por haber caído en la trampa, también aprendimos una valiosa lección sobre la importancia de estar siempre preparados y de investigar bien las normativas de los países que visitamos.


Reflexiones Finales


Viajar es una de las experiencias más enriquecedoras que uno puede tener, pero también puede presentar desafíos inesperados. Desde entonces, siempre revisamos dos veces nuestros documentos y tratamos de llevar copias digitales de todo lo importante. Los imprevistos son parte de la aventura y, aunque en el momento pueden ser estresantes, a menudo se convierten en buenas historias para compartir en reuniones.

Comments


  • Instagram
  • Twitter
  • LinkedIn
bottom of page